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Tuesday, September 11, 2012

El secreto peor guardado de la historia

Hace poco iba caminando por la ciudad y vino a mi un pensamiento un tanto inquietante. Cuando era pequeño mis días eran largos y los años pasaban lento. Un par de lustros después siento que esa velocidad ha aumentado y no deja de acelerar. Me han contado que con el tiempo se vuelve peor.

En un abrir y cerrar de ojos han pasado casi 5 años desde que estaba decidiendo por la licenciatura y la universidad en la que la iba a estudiar. De un tiempo a esta parte la única forma en la que he sentido que esa velocidad disminuye es cuando estoy haciendo o conociendo experiencias nuevas, desde un proyecto hasta un viaje.

Entonces llegué a una conclusión: El tiempo es percibido de manera distinta dependiendo de las actividades que estemos haciendo y difiere en el corto y el largo plazo. Cuando se realiza una actividad que se disfruta, una hora se sienten como 5 minutos y viceversa. Partiendo de ahí, reflexioné que cuando se hace algo tan rutinario que cuando alguien te pregunta: "¿Qué hiciste hoy? y no se puede responder, para el sub consiente ese día no merece ser recordado. Al tener muchos espacios vacíos entre varios años, se produce el sentimiento de haber transcurrido en un parpadeo.

Entonces, ¿Qué puedo hacer para que mis días valgan la pena? Creo que va a depender del día a día, pero es seguro implicar que se debe de hacer algo nuevo, algo bueno.

Pero si esto de la diferencia en la percepción del tiempo fue dicho hace ya 100 años, eso lo convierte en un secreto a plena luz.

"Todo es relativo..."

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